Corrían
los primeros días del mes de Agosto de 1978, cuando
los teléfono se pusieron al rojo vivo. Se había
corrido la voz de que se estaba por crear un Rotary Club. Pero
que era un Rotary Club. Parecía algo muy misterioso y
de gente muy encumbrada. La primera reunión se realizó
en la casa de Osvaldo Márquez, a la sazón un panadero.
En esa reunión se explicó muy sobriamente que
era un Rotary Club y se buscó ampliar el número
de convocados, porque debíamos ser 25 socios. Y de esa
manera comenzó la convocatoria y fueron apareciendo Samuel
Oliva, un militar retirado, Juan de Jorge, artesano, Roberto
Birindelli, publicista, Raúl Maine, editorialista, Héctor
Descalzo, empleado ejecutivo, Jorge Estrada, farmacéutico,
Raúl Grandi, empleado de seguros, Horacio Denegri, otro
empleado ejecutivo, Francisco Gomiz, imprentero, Eduardo Garcia,
comerciante, Juan Rastalsky, abogado, Adolfo Hinrich, otro farmacéutico,
Roberto López, inmobiliario, Américo Peratta,
otro empleado ejecutivo, Alfredo Nacke, otro inmobiliario, José
Canzoniero, supermercadista, Francisco Abdajan, distribuidor
de vinos, Guillermo Moran, comerciante, Ladislao Nagy Pal, constructor,
Humberto Miranda, odontólogo, Andrés Correa, fotógrafo
y Adolfo Mendi.
Canio
Nicolás Iacouzzi, socio del Rotary Club de Escobar, padrino
de esta fundación, había cumplido muy bien con
su cometido, porque había congregado lo mas granado de
Ing. Maschwitz. Las reuniones fueron rotando de casa en casa.
La segunda se realizó en la casa de Samuel y la tercera
nuevamente en la casa de Osvaldo. En esa reunión se procedió
a la elección de las autoridades, recayendo la presidencia
en Osvaldo Márquez y la secretaria, en Juan Rastalsky.
Al poco tiempo comenzamos las reuniones en el Restaurante de
Hugo, que no era otra cosa que un bodegón de camioneros.
Las reuniones eran un tanto incómodas, porque no estábamos
solos y por lo tanto, había mucho ruido y las reuniones
no se desarrollaban a nuestra satisfacción, porque los
camioneros lo único que querían, era ver televisión.
Hasta que llegamos al Pigeon Club, donde recibiéramos
finalmente, nuestra carta constitutiva.
En
las sucesivas reuniones, Canio nos iba ampliando nuestros conocimientos
sobre que era Rotary y, fundamentalmente, el funcionamiento
de un Club Rotario. Las expectativas eran muy grandes. Comenzábamos
a adentrarnos en un mundo fascinante y desconocido. Las explicaciones
de los símbolos rotarios, la rueda, el martillo, el protocolo
del izamiento de las banderas, su fundador Paul Harris, las
Avenidas, el Macero y sus funciones y tantas otras cosas, que
hacían pasar como por encanto las dos horas de la reunión.
Comenzó así, el camino de una aventura fantástica,
que aún hoy, a más de veinte años de nuestra
fundación, se mantiene viva.
Lenta
y paulatinamente se fue consolidando el Club. Por aquella época
pertenecíamos al Distrito 489 de R.I. El Gobernador era
el rotario Santiago Artusi. El pedido de admisión ya
se había tramitado. La espera se hacia larga. Y sorpresivamente
llegó nuestra primera gran tarea. En una de las reuniones,
Todavía estábamos en el Restaurante de Hugo, apareció
el segundo Jefe del Correo local, el señor Carlos Herrera,
quien muy seriamente nos informó, que, por orden del
entonces Ministro de Economía, el Dr.Alfredo Martínez
de Hoz, todas las dependencias estatales que dieran pérdidas,
debían ser cerradas. Y el Correo daba pérdidas,
por lo que se había impartido la orden de cerrar el Correo.
El mismo bajaría de categoría pasando a ser Estafeta
Postal, en un espacio en la Estación del Ferrocarril.
Comenzamos
febrilmente las gestiones para tratar de salvar de su derrumbe
al Correo. Las gestiones que se realizaron frente a las autoridades
del Correo Central, fracasaron una detrás de la otra.
Se le sumaba a ello, que el contrato de alquiler que tenia el
Correo por el inmueble hacia años que había vencido
y su dueño, el Sr. Fryda, no quería saber mas
nada de alquilar al Estado. Finalmente y gracias a la generosidad
de dos grandes socios, José Canzoniero y Laslo Nagy-Pal,
pudimos salvar el Correo. José puso a disposición
un lote de terreno, para que en el se construyera un local,
cosa que así hizo y Laslo realizó los trámites
pertinentes y dirigió la obra, amén de dibujar
los planos. Así cumplimos nuestra primera tarea, cuando
aún no teníamos la carta constitutiva.
Y
finalmente llegó el gran día. En febrero de 1980,
precisamente el 7, Rotary nos había admitido como un
miembro más de su organización. El Club había
sido admitido y reconocido oficialmente. Éramos legítimos
rotarios. Y correspondía por tanto, realizar la fiesta
de la Carta constitutiva. Habíamos esperado mucho tiempo.
Casi un año y medio. Por ello, decidimos esperar una
fecha adecuada, en donde todo el mundo rotario estuviera de
regreso de las vacaciones. Y fijamos la fecha para el 19 de
Junio, porque el 20 era feriado, por ser el día de la
Bandera. Fue una fiesta inolvidable. Vinieron más de
cien invitados, por lo que tuvimos que salir a buscar mas comida.
La amistad rotaria de los amigos que nos visitaban, era enorme,
y la alegría de todos inmensa. La ceremonia de la colocación
de los botones fue emocionante. La fiesta fue todo un éxito.
Inolvidable.
Y
las reuniones siguieron. El próximo presidente sería
Humberto López. El Gobernador del Distrito era en ese
momento, Juan Expósito. Bajo la presidencia de Humberto
se creó nuestro Interact Club, quien recibió la
carta constitutiva de manos del nuevo Gobernador Luis Betty.
Todavía estábamos en el Distrito 489 de R.I.
El
tiempo iba pasando y con ello también los socios. El
Club comenzó a crecer y llegamos a tener 18 socios, un
muy buen número. Ello nos permitió realizar una
serie de actividades dentro de la comunidad, como los encuentros
escolares, becas educativas, recolección de alimentos
no perecederos para Cáritas, intercambio internacional
de jóvenes, etc. Y así llegamos a 1981, en donde
alguno de nuestros socios eran también miembros de la
Comisión Directiva de la Sociedad de Fomento de Ing.
Maschwitz. La situación social y financiera de la misma,
era catastrófica. Había que tomar una decisión
muy profunda, que se tomó al año siguiente, en
una fecha muy cara para los Argentinos.
De
hecho, las actividades que se habían diseñado
y de las cuales algunas se llevaron a cabo, no dieron los frutos
que se esperaban. De manera tal, que nació la idea de
crear un colegio secundario. De esa forma, se convocó
a una Asamblea Ordinaria para el 2 de Abril de 1982, en la cual
se resolvió Convocar en el mismo acto, una Asamblea Extraordinaria
abierta, en la que se resolvió dar en comodato por el
plazo de 10 años las instalaciones de la sociedad, a
los efectos de que en ella funcionase el primer colegio secundario
de Ing. Maschwitz. Y así se hizo. Constituimos el C.E.I.M.
(Centro Educativo Ing. Maschwitz) y en el, en marzo de 1984,
comenzó a funcionar el primer colegio secundario de nuestra
ciudad. Habíamos creado el primer Colegio Secundario.
Bravo
A
esta altura, uno de nuestros socios, el Dr. José Mejías,
pediatra, nos había alertado sobre la existencia de desnutrición
infantil. Había al respecto un programa, creado por nuestro
Club padrino de Escobar, que se llamaba Onda Blanca. El programa
consistía en ubicar a los lactantes desnutridos, hacer
la revisión clínica por un pediatra y asistir
con la leche que el mismo indicara, al lactante. Y pusimos manos
a la obra. Onda Blanca fue todo un éxito. El Dr. Mejías
una vez por semana hacia las revisiones clínicas en su
consultorio, y de acuerdo con la gravedad de la desnutrición,
ordenaba el tipo de leche. Y nuestro Club tenia la tarea de
conseguir la leche, cosa que conseguimos.
Pero
no todo fueron caminos con pétalos de rosas. Para conseguir
la leche hicimos varios eventos, uno de los cuales fue la venta
de unas rifas. La primera fue todo un éxito. Había
habido una serie de premios importantes, una cena muy bien servida,
lo que nos alentó a realizar una segunda serie, dadas
las necesidades de Onda Blanca. Y lamentablemente no resulto
de la misma manera, pero se pudo concluir con las metas propuestas.
Y
Marzo de 1989 nos trajo una gran alegría. La carta
constitutiva de nuestro Rotaract. La recibieron de manos de
nuestro Gobernador Juan Márquez. Fue el comienzo de sembrar
para el futuro, por que de entre ellos debían salir nuestros
futuros socios. Y de hecho así fue.
En
estos 25 años de vida, el Rotary Club de Ing. Maschwitz
supo realizar un sinnúmero de actividades, que serán
imborrables en la historia de nuestra sociedad. Por su membresía
pasaron muchos amigos. Y también nos supo dar un Gobernador,
Juan. Todos ellos por una u otra razón, se alejaron.
Pero hoy se han incorporado los mejores socios de Rotaract.
La semilla sembrada antaño, hoy dio sus frutos. Hay en
el Club una nueva generación. Y con ella toda una serie
de nuevos proyectos, los cuales serán motivo de otro
capítulo. Hasta entonces.